Mireia Torres: “Con la medicación he vuelto a ser yo”

La diagnosticaron hace un año. Con 26 años, estudia un curso de especialización en audiodescripción y subtitulación audiovisual y quiere hacer un documental sobre la EM en personas jóvenes para que no se sientan solas después del diagnóstico.

– ¿Cómo te diagnosticaron?

Estaba de viaje en el verano de 2024 y notaba que me pasaba algo raro, que caminaba de forma extraña, que no sentía muy bien las piernas.

– ¿Tenías otros síntomas?

No. Lo atribuí al estrés porque trabajaba y estudiaba. Ya me pasaba antes de irme de viaje, cuando salía a caminar por Barcelona. Iba de lado, tenía que pararme, me cansaba… Pero en verano, cuando ya no tenía estrés y estaba más descansada, me seguía pasando. No entendía por qué.

– ¿Fuiste al médico?

Cuando volví del viaje, fui a explicar que notaba cosas raras. Me empezaron a hacer pruebas. Coincidió que me fui a realizar un proyecto audiovisual a los campamentos de personas refugiadas del Sáhara Occidental y allí tuve un brote que me obligó a volver. Cuando llegué ya tenía los resultados de las pruebas: esclerosis múltiple.

– ¿Cómo te lo tomaste?

Fue un shock brutal. Tuve que dejar el proyecto del Sáhara Occidental. Todo el mundo estaba preocupado por mí y lloré muchísimo. Lo llevé mal. Fue todo muy rápido: enseguida tuve que empezar con la medicación y a aprender qué es la EM.

– ¿Qué pensabas que tenías cuando tuviste el brote tan lejos de casa?

Antes de irme ya me habían dejado caer que existía la posibilidad de que fuera esclerosis múltiple. Cuando tuve el brote pensé que era eso.

– ¿Cómo superaste el impacto?

Por suerte, la escuela donde estudio me dio apoyo psicológico y pude trabajar el tema. Creo que también lo llevé mal por mi madre, porque ella se lo tomó de forma muy personal. Antes del diagnóstico siempre había tenido buena salud y, de repente, tenía que ir dos o tres veces por semana al médico. Fue duro asimilar que no tiene cura y que es para toda la vida.

– ¿Cómo te encuentras ahora?

Muy animada. Me siento bien. Con la medicación he vuelto a ser yo. Vuelvo a ser la Mireia de hace tres años, cuando hacía una vida normal. Este verano pude viajar, todo fue bien y no hubo ningún problema. Todo eso me anima mucho.

– ¿Tienes fatiga?

Me siento cansada cuando hago según qué cosas. Ahora, a causa de la medicación, tengo anemia, pero quizá es el único síntoma que tengo. Hay días que tiro adelante muchísimo y pienso que aguanto mucho, y hay días que me cuesta más.

– ¿Has tenido que renunciar a algo a causa de la EM?

No, pero ahora me había surgido un proyecto para ir a hacer un rodaje a Senegal y no podré ir porque no me vacuné antes de iniciar el tratamiento contra la fiebre amarilla. Ahora tendría que detener el tratamiento para ponerme la vacuna. A mí me gusta mucho viajar y, sin esa vacuna, hay muchos lugares a los que no puedo ir.

– ¿Y entonces?

La neuróloga ya me ha dicho que todavía no hace un año que estoy con la medicación y que hay que valorarlo bien. Y ya veo que, por un tema de plazos de vacunación, no podré ir.

– ¿Te ha afectado en los estudios?

En las clases más técnicas, el año pasado me sentía muy cansada, pero todo el profesorado lo supo y me hizo una adaptación completa. Podía sentarme si lo necesitaba. Pude faltar todo lo que necesité, no solo por salud sino también por estado de ánimo.

– Dices que estudias y trabajas.

Sí. Trabajo en el aeropuerto ayudando con los pasaportes. Hago media jornada por la mañana y por la tarde estudio un curso de especialización en audiodescripción y subtitulación audiovisual.

– Has ganado una beca FemTalent. ¿Cómo lo valoras?

Lo valoro mucho porque soy nueva en el mundo de la esclerosis múltiple. Vi la beca y pensé que era una buena oportunidad. En el sector audiovisual hacen falta materiales como un buen micrófono, una buena tarjeta de sonido, y todo eso es material que cuesta dinero. Estoy muy contenta de haber recibido la ayuda que supone la beca.

– Ahora quieres hacer un documental sobre la EM. El hecho de tener EM te ha llevado hasta aquí.

Siempre he sido una mujer muy social y, cuando me diagnosticaron, vi que no había apoyo para la gente joven. Todo estaba pensado para personas de 30 o 35 años, cuando ya tienes la vida un poco más consolidada. Tampoco encontraba gente joven en la consulta. Siento que, haciendo este documental, las personas jóvenes con EM sentirán que no están solas. Cuando busquen información, como hice yo, encontrarán el documental.

– ¿En qué fase está el documental?

Se ha presentado gente y ahora tenemos que hacer una selección. Serán cinco o seis personas jóvenes. Tengo ganas de conocerlas, ponerles cara y apoyarnos mutuamente. Es una muy buena oportunidad para compartir.

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