Laura López: “No se acaba el mundo por tener esclerosis múltiple”

Laura ha vivido en Alemania, Pamplona y Manacor, y es que esta profesora de alemán, fue diagnosticada cuando tan solo tenía 17 años. Ella defiende que, aunque la EM no le ha impedido hacer su carrera, el duelo de la enfermedad o vivir en otro país, ha sido complicado.

– ¿Cómo empezó todo?

Un verano empecé a ver doble cuando miraba a los laterales. Me hicieron pruebas y en la resonancia salió la esclerosis múltiple.

– ¿Qué pasó al recibir el diagnóstico?

Fue un poco shock porque no me lo esperaba. Hasta ese momento, lo que había escuchado sobre la esclerosis múltiple era gente que se quedaba en silla de ruedas. No sabía mucho más e intenté evitar pensar en ello.

– ¿Entonces?

En ese momento estaba en segundo de bachiller, tenía que sacarme la selectividad y el curso y me centré en eso.

– ¿Te dieron la medicación?

Sí me dieron unas pastillas, pero no eran suficientes y me cambiaron a otro tratamiento. Me notaba muy cansada. Cuando era pequeña, había bailado jota muchos años y lo tuve que dejar porque me ahogaba bailando. No sabíamos por qué; me hicieron pruebas de asma y estaba todo bien. Con el diagnóstico lo entendí todo.

– En casa, ¿cómo vivisteis el diagnóstico? Intentabas no pensar en ello, pero ¿y tus padres?

Creo que lo vivirían intentando no influirme mucho con su preocupación. Me imagino que mis padres tampoco estaban preparados para eso. En casa se intentó tapar un poco. Hubo una especie de tregua silenciosa.

– ¿Lo contaste a tu entorno en el instituto?

Sí. Lo conté a mis amigas más cercanas, a algún profesor también. Mi padre fue a hablar con el tutor que tenía entonces. Los profesores sí que lo sabían.

– ¿Tu vida cambió con el diagnóstico?

Empecé a estudiar la carrera en Barcelona, porque yo soy de Zaragoza, y fui a una residencia de estudiantes. Conocí a mucha gente y, vamos, esos años fueron muy bonitos. Intenté evitar sentir el duelo del diagnóstico. Hice mi vida. La esclerosis no me ha impedido moverme ni luchar por lo que quiero, pero sí que he tenido dificultades a lo largo de los años.

– En aquel momento no hiciste el duelo, pero lo has acabado haciendo.

Sí. Hace dos años y medio que voy a la psicóloga, Andrea, y la verdad es que me ha ayudado bastante con cosas de la enfermedad. Escribir también es parte de mi terapia. Ahora es cuando estoy haciendo el duelo.

– ¿Y te sientes mejor?

Me empiezo a encontrar mejor con respecto a aceptar la enfermedad. Todo es un proceso y requiere su tiempo. Cada uno a su propio ritmo.

– ¿Qué síntomas tienes además de la fatiga?

La mayoría, invisibles. A veces noto como mareos. Cognitivamente me noto más lenta, me cuesta concentrarme durante más tiempo, hay palabras que no me salen. Eso le pasa a todo el mundo, pero me pasa más frecuentemente. Tengo un poco de niebla mental y a veces me siento un poco aturdida. La fatiga lo empeora. De hecho, no puedo conducir desde hace años.

– Estudiaste Traducción e Interpretación en Barcelona, ¿qué hiciste después?

Hice el máster de profesorado en Madrid y luego me fui a Alemania con una beca para dar clases de español. Allí estuve 4 años.

– ¿Qué tal el trato hospitalario de la EM en Alemania?

Como era una beca, teníamos un seguro privado que casi nadie conocía allí y muchas cosas no las cubría. Entre ellas, una resonancia que resultó muy cara. Había pruebas neurológicas que las tenía que pagar al ser una enfermedad previa al contrato.

– ¿Te daban la medicación en Alemania?

Vine a España a tomar el medicamento; me lo ponían en Zaragoza durante las vacaciones porque en Alemania no hubiera sido posible en ese contexto.

– El hecho de tener EM no te privó de continuar con tu carrera laboral.

Después de Alemania, fui a Pamplona a trabajar en un colegio y después empecé a dar clases de alemán en la Escuela Oficial de Idiomas de Manacor.

– ¿Cómo compaginas la EM con tu profesión?

Estoy muy contenta con mi trabajo actual. Trabajo a jornada parcial porque estoy haciendo una sustitución y ya tengo bastante; ahora mismo no podría hacer jornada completa por la fatiga. No he comunicado el diagnóstico en mi trabajo, pero si me quedo otro año, lo tendré que decir porque hago horario de tarde y por las tardes estoy más cansada que por las mañanas.

– Tienes síntomas invisibles. Desde que te diagnosticaron, ¿la fatiga te ha aumentado?

Sí, cuando tenía 20 años no estaba así de fatigada.

– ¿Qué haces para combatirla?

En enero me apunté a clases de fuerza y espero que me ayude. La fatiga es un síntoma que me limita a día de hoy. Es difícil; te quedas sin energía, como que el cuerpo no te responde bien.

– ¿Has aprendido a conocer tu cuerpo?

Estoy aprendiendo poco a poco. Cuando estoy más cansada, necesito descansar, dormir. Siento que el día que hago ejercicio de fuerza, tengo más energía. Al principio pensaba que hacer ejercicio me iba a restar energía y que iba a estar más cansada, pero no es así.

– ¿Cómo ves el futuro?

Pues intento no pensar mucho en ello, porque si no me agobio y tampoco saco nada. Elijo enfocarme en lo bueno y mirar hacia adelante con optimismo, esperanza y confianza.

– ¿Recomendarías hacer el duelo antes?

Cada persona tiene su tiempo. Mi psicóloga me explicó que, ante un shock tan importante, el cerebro activa un mecanismo de defensa para protegernos. No es que ignores la realidad, es que tu mente necesita evadirse hasta que te sientas segura para procesar la información. Da igual que hayan pasado años; el duelo empieza cuando estás preparada para afrontarlo.

– ¿Qué aconsejarías a una persona recién diagnosticada? 

Le diría que no se desanime, que la esclerosis es una oportunidad para conocerse mejor y para superarse a sí mismo y afrontar las dificultades del camino. No se acaba el mundo por tener esclerosis múltiple. Hay que aprender a vivir con ella.

La historia de Laura es un recordatorio de que la esclerosis múltiple no define a la persona. Con acompañamiento, tratamiento adecuado y una actitud resiliente, se puede vivir con esclerosis múltiple y seguir adelante. Conoce más historias inspiradoras en Yo también tengo EM y únete a la Comunidad EM.

 

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