Las relaciones sexuales y esclerosis múltiple

Las relaciones sexuales con esclerosis múltiple pueden generar dudas, inseguridad o cambios en la manera de vivir la intimidad. Los cambios físicos, emocionales y relacionales pueden influir en el deseo y en la manera de vivir la intimidad, pero con información, acompañamiento y una comunicación abierta es posible mantener una vida sexual plena y adaptada a cada momento.

Relaciones sexuales y esclerosis múltiple: comprender los cambios

Una parte esencial del bienestar

La sexualidad forma parte del bienestar y de la calidad de vida de cualquier persona. Para quienes conviven con esclerosis múltiple, los cambios físicos, emocionales o relacionales pueden influir en el deseo, en la forma de relacionarse íntimamente o en la manera de vivir la intimidad con la pareja. Sin embargo, convivir con EM no significa renunciar al placer, ni a las relaciones sexuales, ni a la conexión afectiva. Con información clara, acompañamiento y una comunicación abierta, es posible encontrar caminos que se adapten a cada experiencia y necesidad.

Los cambios que aparecen en la sexualidad pueden tener distintos orígenes. Algunas personas notan variaciones en la sensibilidad, en la respuesta sexual o en la lubricación. Otros cambios pueden estar relacionados con la autoestima, la preocupación por el propio cuerpo, el miedo a “no responder” como antes o las inseguridades que aparecen cuando el rol dentro de la pareja se transforma. A todo ello se pueden sumar situaciones cotidianas como el estrés, el cansancio, la menopausia o la presencia de hijos, que afectan a cualquier pareja con independencia de la EM.

Hablar de sexualidad cuando convivo con esclerosis múltiple

Hablar de sexualidad no siempre es fácil. Muchas personas no expresan sus dudas en la consulta porque no saben si están relacionadas con la EM o porque sienten vergüenza o incomodidad. Por eso, el acompañamiento profesional resulta clave. El equipo sanitario tiene un papel importante a la hora de iniciar la conversación, preguntar de forma respetuosa y ofrecer apoyo sin juicios. Esa primera puerta que se abre permite detectar dificultades y orientar hacia las soluciones más adecuadas.

Los cambios en la función sexual pueden tener causas neurológicas, pero también depender de otros factores que influyen en la energía disponible, la movilidad o el bienestar emocional. Algunas personas pueden notar pérdida de libido, menor sensibilidad genital o dificultad para alcanzar el orgasmo. Otras pueden experimentar sequedad vaginal, disfunción eréctil o ausencia de eyaculación. También pueden aparecer barreras secundarias como la fatiga, los temblores, la debilidad muscular, los problemas de vejiga o el dolor, que interfieren en cómo se vive la intimidad. Pese a todas estas posibles dificultades o barreras, poder comunicarse y hablarlo con la pareja, es fundamental.

Soluciones para mejorar la vida sexual y esclerosis múltiple

Ante estas situaciones, las soluciones suelen ser muy personalizadas. A menudo, pequeños cambios marcan grandes diferencias. Si la fatiga aparece con facilidad, puede ser útil buscar momentos del día con más energía, planificar pausas antes o después de la actividad sexual o explorar posturas que permitan ahorrar esfuerzo. Cuando hay espasticidad, un masaje previo, estiramientos suaves o incluso la medicación pautada pueden ayudar a generar un entorno más cómodo. Si existe hipersensibilidad o dolor, descubrir qué zonas resultan más agradables y cuáles no, mediante autoexploración o con la pareja, puede ser una forma de ayudar a recuperar la confianza. En el caso de la sequedad vaginal, los lubricantes pueden mejorar mucho la comodidad; en la disfunción eréctil, pueden valorarse medicamentos o dispositivos si el equipo médico lo considera oportuno, siempre bajo prescripción médica.

Más allá del acto sexual, muchas parejas descubren que ampliar la definición de intimidad les ayuda a disfrutar sin tanta presión de “rendimiento”. Besos, caricias, masajes, juegos eróticos o simplemente dedicar tiempo a explorar el cuerpo con calma pueden generar placer y reforzar la complicidad. La creatividad también tiene un papel importante: cambiar el entorno, variar las rutinas o probar nuevos estímulos sensoriales puede renovar el deseo y abrir posibilidades que antes no se habían considerado.

¿Cómo se vive la sexualidad por género biológico?

Mujeres  con esclerosis múltiple y sexualidad (2024/2025)

Los estudios muestran que la sexualidad se ve muy afectada cuando una mujer convive con esclerosis múltiple. El metaanálisis revela que 6 de cada 10 mujeres tienen algún tipo de dificultad sexual: la mitad nota menos deseo, 4 de cada 10 tienen problemas de excitación y 1 de cada 3 experimenta menos lubricación o dificultades para llegar al orgasmo. Además, las mujeres con EM tienen tres veces más probabilidades de presentar disfunción sexual que las mujeres sin EM.

Estas dificultades no solo afectan a quien tiene EM: también influyen directamente en la pareja. El estudio con más de 200 parejas muestra que la satisfacción sexual suele ser moderada, y disminuye claramente cuando la persona con EM presenta disfunción sexual, síntomas de ansiedad o depresión, problemas cognitivos o un mayor nivel de discapacidad. La calidad de vida de la pareja también baja en estos casos.

En resumen, la sexualidad en la EM es un tema muy frecuente pero poco hablado. Afecta tanto a la mujer como a su pareja, influye en el bienestar emocional de ambos y necesita más atención dentro de la atención sanitaria y la conversación en pareja.

Hombres con esclerosis múltiple y sexualidad (2024/2025)

Los dos estudios recientes centrados en la sexualidad de hombres que conviven con esclerosis múltiple coinciden en que la disfunción sexual es un problema muy frecuente y, a menudo, infradetectado. La evidencia muestra que entre un 35 % y un 72 % de los hombres presentan dificultades, especialmente disfunción eréctil y disminución del deseo, relacionadas con la discapacidad derivada de la EM, la depresión, la fatiga y la edad.

Los síntomas primarios, es decir, los vinculados directamente al daño neurológico, son los que mejor predicen la actividad y la función sexual, por encima incluso del nivel de discapacidad medido con EDSS. Los inhibidores de la fosfodiesterasa-5 destacan como una opción eficaz y segura para mejorar la función eréctil y la calidad de vida. Ambos trabajos subrayan que la comunicación sobre sexualidad sigue siendo escasa y que herramientas estructuradas como el MSISQ-19 permiten detectar a quienes necesitan apoyo especializado. También señalan vacíos importantes en temas como la fertilidad masculina y la planificación familiar, ámbitos que requieren más investigación y un abordaje más proactivo por parte de los equipos clínicos.

Consulta nuestra guía para hombres, sexo y esclerosis múltiple.

El valor de la comunicación y el acompañamiento profesional

La comunicación es uno de los elementos más importantes. La intimidad se construye entre dos personas y, cuando aparecen miedos o dudas, es fundamental expresarlos. Contar cómo nos sentimos, qué nos preocupa o qué nos gustaría probar crea un espacio de seguridad donde la pareja puede acompañar sin interpretar los gestos como rechazo o desinterés.

Algunas dificultades no desaparecen por sí solas, y buscar apoyo especializado puede ser muy útil. Las intervenciones psicológicas, la terapia sexual, la fisioterapia de suelo pélvico o el acompañamiento emocional pueden aportar herramientas valiosas, tanto para la persona que convive con EM como para la pareja. Estas intervenciones ayudan a entender qué está pasando, reducir la culpa, mejorar la autoestima y encontrar formas de recuperar el placer.

La sexualidad es parte del bienestar global. Las personas que conviven con esclerosis múltiple merecen información clara, apoyo respetuoso y un espacio seguro para expresar sus necesidades. Con tiempo, acompañamiento y comunicación honesta, es posible construir una vida sexual gratificante, flexible y adaptada a cada momento.


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Referencias

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