Las intervenciones en el estilo de vida impactan en la evolución de la esclerosis múltiple

Hábitos como el ejercicio, la alimentación, el sueño o dejar de fumar pueden mejorar la calidad de vida y ayudar a gestionar los síntomas de la esclerosis múltiple, aunque no sustituyen los tratamientos.

Desde los años sesenta, ha habido un aumento de la incidencia de enfermedades crónicas. Esto ha hecho que la investigación clínica haya ido dando cada vez más valor al papel activo de las personas con EM en el desarrollo de prácticas saludables, ya que mejoran su “funcionalidad”. De ahí salió el concepto de Calidad de Vida, como un resultado relevante en la funcionalidad y salud de las personas. El concepto Calidad de Vida es una percepción subjetiva de la persona sobre su situación personal. De modo que, para medirla, se han desarrollado y validado escalas específicas.

¿Cómo afecta la calidad de vida en la evolución de la esclerosis múltiple?

Las intervenciones en el estilo de vida no sustituyen a los tratamientos modificadores de la enfermedad, pero sí pueden influir en la evolución clínica, en la actividad inflamatoria y en la calidad de vida de las personas con esclerosis múltiple. Las principales con mayor respaldo científico son:

  1. Ejercicio físico regular
    La actividad física forma parte de los hábitos de vida que pueden contribuir al bienestar de las personas con esclerosis múltiple y tiene efectos sobre la fatiga. Además, realizar actividad física de forma adaptada no solo es seguro, sino que puede ayudar a manejar algunos síntomas frecuentes, como la fatiga o las dificultades de movilidad, siempre que se adapte a las capacidades y necesidades de cada persona.
  2. Alimentación saludable
    Mantener una alimentación equilibrada puede contribuir al bienestar general de las personas que conviven con esclerosis múltiple. La dieta influye en factores importantes como el peso corporal, la salud cardiovascular, la fatiga o la salud ósea, aspectos que pueden tener impacto en el estado de salud y en algunos síntomas asociados. Se recomienda priorizar alimentos nutritivos y limitar el consumo de productos ricos en azúcares, grasas saturadas o alimentos muy procesados, ya que estos pueden favorecer procesos inflamatorios en el organismo. Algunas investigaciones recientes han analizado patrones alimentarios como la dieta MIND, que combina elementos de la dieta mediterránea y la dieta DASH. En estudios preliminares con personas con esclerosis múltiple, este tipo de alimentación se ha asociado con mejoras en el estado antioxidante y algunos cambios en el peso y la composición corporal. Niveles bajos de vitamina D se asocian con mayor actividad de la enfermedad. La suplementación, cuando está indicada y supervisada, puede tener un efecto beneficioso sobre la actividad inflamatoria.
  1. Abandono del tabaco
    Fumar se asocia de forma consistente con mayor progresión de la discapacidad y peor evolución clínica. Dejar de fumar es una de las intervenciones con mayor impacto demostrado. El tabaco se ha relacionado con un mayor riesgo de progresión de la condición y con una evolución menos favorable, por lo que abandonar este hábito puede contribuir a mejorar el pronóstico y el bienestar general. El proceso para dejar de fumar puede resultar difícil, pero existen estrategias que pueden ayudar. Entre ellas se encuentran identificar los momentos o situaciones que despiertan el deseo de fumar, planificar alternativas para esos momentos, evitar estímulos asociados al tabaco y buscar apoyo en el entorno cercano o en profesionales de la salud.
  1. Control del peso y salud metabólica
    La obesidad y el síndrome metabólico se relacionan con mayor inflamación sistémica. Mantener un peso saludable puede reducir riesgo cardiovascular y carga inflamatoria.
  2. Gestión del estrés y salud mental
    El estrés crónico puede influir en la actividad inflamatoria y en la percepción de síntomas. Intervenciones como mindfulness, terapia psicológica o técnicas de relajación pueden mejorar calidad de vida y adherencia al tratamiento.
  3. Higiene del sueño
    Dormir bien influye en la fatiga, la función cognitiva y la regulación inmunitaria. En conjunto, estas intervenciones no “curan” la esclerosis múltiple, pero sí pueden modular factores inflamatorios, mejorar la reserva funcional y favorecer una evolución más estable y una mejor calidad de vida.

Cuidar la calidad de vida puede impactar muy positivamente en la evolución de la esclerosis múltiple, pero además es importante contar con información, apoyo y recursos útiles para el día a día. Incorporar hábitos saludables, resolver dudas y compartir experiencias puede marcar una diferencia real en el bienestar. Únete a la Comunidad EM y forma parte de un espacio donde aprender y conectar con otras personas en tu misma situación. 

Referencias:

Exercise and lifestyle physical activity recommendations for people with multiple sclerosis throughout the disease course

Alimentación sana para la esclerosis múltiple – Fundación Esclerosis Múltiple

Dejar de fumar con esclerosis múltiple: 10 consejos prácticos – Fundación Esclerosis Múltiple

8 hábitos saludables para esclerosis múltiple | FEM

2 comentarios

  1. Yoel Gomez dice:

    Por que el aceite de Linaza, y no el de coco y palma, y/o de oliva?

    1. Fundació Esclerosis Múltiple dice:

      Hola Yoel,

      el motivo es que se recomienda incluir en la dieta ácidos grasos Omega-3, que se encuentran especialmente en el aceite de linaza y el pescado azul.
      El aceite de coco o de oliva son ricos en otro tipo de ácidos grasos, en este caso, el Omega-6 y por tanto no ofrecen los mismos beneficios.

      Un saludo,

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