La revisión de los criterios McDonald permitirá un diagnóstico más precoz de la EM

The Lancet Neurology publica los nuevos criterios, fruto de un consenso a escala mundial, liderados por el Dr. Xavier Montalban

Una nueva actualización de los criterios McDonald para el diagnóstico de la esclerosis múltiple (EM) introduce cambios clave que permitirán identificar la enfermedad en fases más tempranas. La revisión, publicada en la revista The Lancet Neurology, ha sido liderada por el Dr. Xavier Montalban, director del Centro de Esclerosis Múltiple de Cataluña (Cemcat) y jefe del grupo de Neuroinmunología Clínica del Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR), con la participación de un amplio equipo de expertos del Cemcat-Hospital Vall d’Hebron-VHIR.

La actualización ha contado con la participación de la Dra. Mar Tintoré, el Dr. Jaume Sastre-Garriga, la Dra. Susana Otero, la Dra. Georgina Arrambide y el Dr. Alex Rovira, miembros del Cemcat, de los Servicios de Medicina Preventiva y de Neurorradiología del Hospital Universitario Vall d’Hebron y de los grupos de Epidemiología y Salud Pública y de Neurorradiología del VHIR.

Una actualización internacional después de siete años

Esta es la primera actualización de los criterios McDonald desde 2017 y es fruto de un proceso de consenso internacional con especialistas de 16 países. Gran parte de la evidencia que ha hecho posible este avance proviene de trabajos desarrollados en el Cemcat, Hospital Vall d’Hebron y VHIR.

Según el Dr. Montalban, “los criterios McDonald 2024 son fruto de un consenso internacional para lograr un diagnóstico lo antes posible. Esto nos permite iniciar los tratamientos en fases aún más tempranas de la enfermedad, lo cual es esencial para reducir la discapacidad a medio y largo plazo”.

Novedades principales de los criterios McDonald 2024

  • El nervio óptico como nueva localización anatómica. Ahora se considera la quinta zona para demostrar la diseminación en el espacio, junto con las cuatro ya establecidas (periventricular, cortical o yuxtacortical, infratentorial y médula espinal). Se trata de un cambio relevante, ya que una cuarta parte de las personas con EM presentan neuritis óptica como primer síntoma.

  • La diseminación en el tiempo deja de ser obligatoria. Ya no es necesario demostrar que las lesiones aparecen en momentos diferentes si existen biomarcadores claros en el líquido cefalorraquídeo o signos específicos en la resonancia magnética.

  • Diagnóstico en pacientes con síndrome radiológicamente aislado (RIS). Personas sin síntomas, pero con lesiones típicas en la resonancia magnética, podrán recibir diagnóstico e iniciar tratamiento antes.

  • Orientaciones para poblaciones especiales. Niños, adolescentes, mayores de 50 años y personas con factores de riesgo vascular, donde el riesgo de diagnóstico erróneo es más elevado.

Hacia un diagnóstico biológico de la esclerosis múltiple

Estas modificaciones representan un cambio de paradigma en el diagnóstico de la esclerosis múltiple. Por primera vez, se propone un marco diagnóstico único para todas las formas de la enfermedad, tanto recurrentes como progresivas.

Tal como destaca el Dr. Montalban: “Estamos avanzando hacia un diagnóstico biológico de la EM, como ya sucede en otras enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson. Ya no será necesario esperar a que aparezcan nuevos síntomas clínicos ni nuevas lesiones en la resonancia para confirmar la enfermedad. Podremos basarnos en marcadores objetivos que nos permitirán actuar antes y mejorar el pronóstico de los pacientes”.

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