Javier Artero: “No permitas que la EM te arranque la vida”

Era futbolista profesional cuando, con 27 años, se topó de bruces con la esclerosis múltiple. Tuvo que dejar su carrera deportiva y entender que esta compañera era para toda la vida. Ahora, rozando los 50, continúa haciendo deporte y hasta ha escrito un libro sobre la EM. Su consejo es tajante: “Aunque el problema sea grave, no permitas que la EM te arranque la vida”.
– ¿A los 27 años, tenías una carrera deportiva por delante?
Sí, desde pequeño me centré en el fútbol y en mi vida deportiva. He sido futbolista profesional, me dedicaba profesionalmente a ello. Entre 1992 y 1996 estuve en el Real Madrid en categorías inferiores hasta juvenil y tercera en el Castilla. De ahí al Málaga y al Badajoz, los dos en segunda división. En el 1999 pasé a primera división, primero en Argentina, en el club San Lorenzo de Buenos Aires, y luego en Escocia, donde firmé para la temporada 2002-2003. Fue entonces cuando me diagnosticaron la enfermedad, en 2002.
– ¿Cómo fue?
Acababa de volver de Italia, de la pretemporada. Me levanté muy mareado y en el entrenamiento tenía sensaciones raras en el cuerpo, así que el entrenador me mandó a casa. Allí empezó todo el follón. En el hospital me hicieron las pruebas, incluida la punción lumbar que determinó el diagnóstico en tres días.
– Hablas de sensaciones raras… ¿A qué te refieres?
Sí, que yo sepa, este primer episodio me afectó al nervio óptico y tenía sensaciones muy extrañas en el cuerpo. Afortunadamente, la enfermedad no me ha afectado al sistema motor, pero sí que he tenido problemas como dejar de sentir la pierna, no poder controlar los esfínteres, inestabilidad o mareo, entre otros.
– ¿Cómo recuerdas esa época?
Fue un momento muy duro porque era muy joven, estaba en otro país donde no hablaban mi idioma… Un momento muy delicado. Ni entiendes el problema ni comprendes su magnitud. Tenía solo 27 años… Lo único que quería era volver a España, a Málaga, donde me puse en manos del neurólogo Oscar Fernández, todo un referente. Volví a jugar al cabo de ocho meses, pero lo dejé al final de la temporada 2003.
– ¿Estabas asustado?
Me asusté mucho y dejé de jugar, pero luego la vida me ha ido bien con la EM. Probablemente, tardé en asimilarlo y en entender que era para toda la vida. Con el paso de los años, he aprendido a vivir con ella. Más allá del gran problema que supone, he conseguido incorporarla a mi persona y es algo que tengo que manejar, pero no sabría decir si ha sido o es un proceso en el que todavía estoy. Eso no es ni mejor ni peor, pero es lo que hay.
– El final de tu carrera deportiva se adelantó, ¿Cómo lo viviste?
El profesional sabe que las carreras deportivas se acaban y estamos preparados para ello. En mi caso, se adelantó y pasó sin esperarlo. Es duro. Reconozco que me costó aceptar que tenía que dejar el fútbol tan pronto.
– ¿Tenías previsto un plan b?
Tuve suerte. Mi hermano había fundado una empresa de servicios en el 2000 junto con otro socio. De acuerdo con Miguel, compramos sus acciones. Desde 2005, trabajamos juntos y la verdad es que nos ha ido fenomenal.
– Pero el deporte no ha dejado de ser parte de tu vida, ¿verdad?
Hago deporte todos los días. No he tenido que adaptarlo a la enfermedad, sino a los años. El deporte es una parte fundamental de mi vida. Te puedo dar mil ejemplos: corro, ando, esquío… Dejar el deporte no es una posibilidad para mí.
– Y ¿qué pasa cuando tienes un brote?
Me lo tomo como si fuera una lesión que te hace parar. Cuando tengo un episodio, mi vida se para y sé que hay que cambiar de hábitos, dejar de hacer cosas que me gustan, pero también sé que es temporal. Cuando desaparece, empiezo otra vez a funcionar. El último brote lo tuve en 2014.
– ¿Recuerdas los anteriores?
Cinco o seis entre 2010 y 2014, cuando estaba viviendo en Chile. Este ha sido el último que yo sepa y pueda contar. A veces no los sientes, pero se ven en las cicatrices que dejan en el cerebro. Creo que la enfermedad está controlada y así vivo.
– ¿Cuál es tu filosofía de vida?
Mi vida no solo es la enfermedad. Somos personas enfermas, pero personas. Para mí sería más grave no poder hacer deporte que tener la enfermedad. El deporte me ayuda a manejar mi vida.
– ¿Cómo lo haces con la fatiga?
La fatiga está muy ligada a esta enfermedad, pero para mí el tema del deporte está por encima. Necesito hacer deporte porque me sienta bien y eso probablemente me ayuda a controlar la enfermedad. Practico deporte porque soy deportista, porque toda mi vida se ha basado en levantarme y entrenar y es algo que necesito y me hace bien.
– Y en tu vida familiar, ¿Cómo ha influido la EM?
Estoy casado y tengo dos niños. En casa se vive con naturalidad, no hay problemas con este tema. Yo pasé mucho miedo y eso claro que influye en tu vida, pero llevo 23 años diagnosticado y todo aquello que me aterró ha pasado.
– Incluso has escrito un libro, ¿Cómo ha sido?
En 2021 escribí “Vivir con esclerosis múltiple” justamente para explicar que si todo te va como me ha ido a mí, vas a poder ser feliz, aceptando que tener un problema grave no te arranca la vida. Pensé “tengo que hacer el libro que a mí me hubiera gustado leer cuando me pasó esto”. Ahora estoy contento y veo que puede ayudar.
– ¿Cuidas tu alimentación?
En este aspecto soy muy básico. Para mí, cuidarme no es un sacrificio. Sé que el alcohol tiene un componente complicado para la EM. No bebo porque no he bebido nunca y sé que eso me hace bien, pero también para todo lo demás.
– ¿Qué piensas del estrés?
El estrés es malísimo y más para una enfermedad como la nuestra, pero una cosa es tener nervios ante un partido y otra el estrés emocional. En mi caso, estaba en un momento inmejorable de mi vida y me puse enfermo.
– ¿Qué te gustaría transmitir a alguien que comparte tu enfermedad?
Esta enfermedad es tan complicada que siempre me da mucho miedo y respeto que la persona con EM pueda sentir que yo le quito importancia, pero la enfermedad es la que tenemos todos en mayor o menor grado. Por eso, repito, no permitas que te arranque la vida. Es una putada, pero una vez te ha dado el primer golpe hay que intentar asumirlo, entenderlo y vivir con ello, que se puede. Y, además, ser feliz.
Descubre otros testimonios de personas con esclerosis múltiple
Los testimonios de personas con esclerosis múltiple nos muestran que, aunque la EM presenta desafíos significativos, es posible llevar una vida plena y satisfactoria. Historias como la de Javier Artero demuestran que, con resiliencia y una actitud positiva, se pueden superar las adversidades y continuar persiguiendo pasiones.
Debe iniciar sesión para comentar.
¿Tienes una cuenta? ¡Inicia sesión ahora!
¿No tienes una cuenta? ¡Regístrate ahora!