Ergonomía e higiene postural para cuidadores en movilizaciones y transferencias básicas

La movilidad de las personas con EM es uno de los aspectos más delicados de su atención y es vital que las personas cuidadoras realicen movilizaciones seguras, garantizando el bienestar de la persona atendida.

El 30% de las personas con esclerosis múltiple requieren atención a causa de su discapacidad y el 80% de la atención, la proporcionan personas cuidadoras informales no remuneradas. La persona cuidadora media tiene una relación cónyuge/pareja con la persona con EM y ofrece más de 4 horas diarias de atención durante muchos años. La naturaleza física, emocional e intensiva del tiempo de dedicación a menudo perjudica la salud física y emocional de la persona cuidadora. El personal profesional de neurorrehabilitación ha de ser consciente del alto riesgo de carga para estas personas, evaluar sus necesidades y crear intervenciones adecuadas, como la higiene postural para cuidadores, que ayuden a minimizarla.

El 80% de las atenciones a personas con EM, las ofrecen personas cuidadoras informales no remuneradas.

Uno de los aspectos más delicados de la atención y el cuidado de las personas con discapacidad es su movilidad. Por un lado, es fundamental para la salud de la persona con EM por el importante riesgo que supone la falta de movilidad en las articulaciones, la piel, la circulación e, incluso, en la digestión y la respiración. Por otro lado, hay que hacer las movilizaciones correctamente para garantizar el bienestar de la persona que está cuidando. Una mala postura o un mal movimiento a la hora de hacer una maniobra con una persona con dificultades de movilidad, puede ser el origen de un problema de salud para la persona cuidadora.

Higiene postural para cuidadores

Es importante aprender a realizar correctamente las movilizaciones y transferencias, ya que en caso contrario podemos provocar lesiones a la persona cuidada, pero también hay riesgo de dañar nuestro propio cuerpo. Por eso, es importante el uso adecuado de nuestros mecanismos corporales, de manera que nos ayuden y faciliten nuestra actividad.

La musculatura más potente del cuerpo es la de las piernas. Estos músculos son los que nos mantienen de pie, los que nos ayudan a subir y bajar escaleras, los que cargan todo el peso del cuerpo y los que más actúan cuando movilizamos o trasladamos a otra persona. Además, conviene recordar que hay dos zonas susceptibles de lesión en las personas cuidadoras que realizan estas acciones, como la zona cervical y la lumbar.

En función del movimiento que se tenga que hacer, tendremos que adoptar unas técnicas u otras, pero sobre todo hay que recordar la posición previa a la movilización:

  • Espalda derecha, recta.
  • Abdomen en contracción, colocando bien la pelvis.
  • Piernas separadas para tener una buena base de sustento, pies bien apoyados adelantando uno en dirección al movimiento.
  • Flexión de caderas y rodillas, para cargar el peso con la musculatura de las piernas, sobre todo con los cuádriceps.
  • Buena prensa manual, es decir, coger firmemente con las manos (no solo utilizando los dedos, sino con toda la palma de la mano).
  • Contacto ocular constante con la persona para evitar caídas, detectar gestos de esfuerzo o de dolor.

La persona para movilizar debe estar tan próxima como sea posible a nuestro cuerpo y, respecto a la altura de la cama, es ideal que permita cuidar sin doblar la espalda (aproximadamente, a la altura de la cadera). Hay que evitar en todo momento que la persona use nuestro cuello como punto de sujeción.

Movilizaciones y transferencias

Es importante saber cómo podemos ayudar correctamente a una persona a moverse cuando no puede hacerlo de forma independiente.

  • Movilizaciones: Son movimientos que se realizan sobre una misma superficie, implicando cambios de posición o de situación, como cambiar de posición en la cama o corregir la postura cuando la persona está sentada.
  • Transferencias: Son movimientos que implican pasar de una superficie a otra, como pasar de la cama a la silla de ruedas o de la silla al coche.

Para que cualquier movilización o transferencia resulte más fácil y para evitar lesiones, hay que tener en cuenta lo siguiente:

  • Antes de hacer la movilización o transferencia, confirmar que es la adecuada y que no está contraindicada.
  • Conocer las capacidades y el grado de colaboración de la persona que movilizaremos o transferiremos.
  • Comunicarse con la persona a movilizar para que la acción sea coordinada. Antes de realizar cualquier movilización o transferencia, es imprescindible informar a la persona de la maniobra que se realizará y de sus pasos y pedir su colaboración activa.
  • Frenar la cama o la silla de ruedas antes de hacer la movilización o transferencia.
  • A la hora de hacer transferencias en las que se mueva el tronco de la persona, procurar que mire hacia el pecho, para flexionar el cuello y no provocar ninguna lesión.
  • Se debe buscar el máximo contacto de la palma de la mano, evitando hacer demasiada presión con nuestros dedos y hacer daño.
  • Usar recursos técnicos para hacer las transferencias más cómodas: mesas, disco giratorio o distintos tipos de grúa. En muchos casos, reducen considerablemente el esfuerzo de la persona cuidadora.
  • Realizar las maniobras a una velocidad adecuada, evitando hacerlas de forma brusca.

Es importante promover la autonomía. Así, siempre tenemos que propiciar la mayor participación activa posible por parte de la persona, dando solamente la ayuda necesaria para permitirle realizar la acción. Hay que evitar caer en el error de fomentar una actitud cada vez más pasiva en la persona, aunque se quiera ahorrar tiempo.

 

Referencias:

  • Hillman L. Caregiving in multiple sclerosis. Phys Med Rehabil Clin N Am. 2013 Nov;24(4):619-27. doi: 10.1016/j.pmr.2013.06.007. PMID: 24314680.
  • Silvia C. y cols. An ergonomic comparison between mechanical and manual patient transfer techniques, 2002, Work, 19(19-34).
  • Dotte, Paul. (1999): Método de manutención manual de los enfermos. Ergomotricidad en el ámbito sanitario, generalidades y educación general específica (Tomo I. 5ª edición). Barcelona: editorial Springer-Verlag Ibérica, D.L.
  • Dotte, Paul. (1999): Método de manutención manual de los enfermos. Ergomotricidad en el ámbito sanitario. Aplicaciones clínicas (Tomo II. 2ª edición). Barcelona: editorial Springer-Verlag Ibérica, D.L.
  • Guía práctica para cuidadores. Federación de asociaciones de esclerosis múltiple de Andalucía. Fedema.
  • Guía “Cuidando EM”. Asociación de esclerosis múltiple onubense.

 

Escrito por Noemi Martínez Lerín

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