8 consejos para combatir los síntomas de fatiga y esclerosis múltiple

La fatiga es uno de los síntomas más habituales en la Esclerosis Múltiple y puede repercutir en la calidad de vida de quienes la experimentan. Por eso, es importante seguir ciertos hábitos que pueden combatir o prevenir sus efectos.

Uno de los síntomas más comunes de la Esclerosis Múltiple es la fatiga. Forma parte de los conocidos como síntomas invisibles, puesto que se manifiesta como una sensación de agotamiento desproporcionada con respecto a la actividad que se haya realizado.

Sin embargo, cada persona la experimenta de forma distinta, con niveles de intensidad diferentes en cada caso. Así, se puede distinguir entre la fatiga aguda y la crónica. Ambas pueden alterar considerablemente la rutina de quien la experimenta, tanto en el ámbito doméstico como laboral. Además, la fatiga puede desencadenar otros síntomas como el estrés, los problemas de concentración o las alteraciones del sueño.

Para evitar y combatir estos efectos, el primer paso a seguir es tomar medidas para potenciar y controlar los niveles de energía.

Descubre los consejos para que puedas combatir los síntomas de fatiga y esclerosis múltiple y que afecte lo menos posible a tu día a día.

8 consejos para combatir la fatiga y esclerosis múltiple

8 consejos para combatir la fatiga y esclerosis múltiple

  1. Planificar las tareas.
    Tomar un tiempo para reflexionar lo que hay que hacer y lo que se puede conseguir de forma realista para organizar mejor el tiempo.
  2. Priorizar actividades.
    Concentrar la energía diaria en un número reducido de tareas puede ser muy favorable para evitar el agotamiento.
  3. Planear descansos.
    Descansar ayuda a aliviar el cansancio y a gestionar la fatiga porque evita llegar al punto de desgaste total.
  4. Comer sano.
    Seguir una dieta equilibrada aporta la energía necesaria para afrontar el día sin llegar a agotarse. Es ideal consultar a un/a nutricionista.
  5. Hacer ejercicio.
    La actividad física moderada ayuda a mejorar la fuerza, la forma física y el estado de ánimo para retrasar la aparición de la fatiga.
  6. Mejorar la postura.
    Algunas tareas son más llevaderas si se hacen con una postura correcta y relajada. La alineación del cuerpo ahorra energía.
  7. Organizar los espacios cotidianos y laborales.
    Hacer cambios en los escritorios, ajustes de temperatura o de iluminación puede favorecer la eficiencia energética.
  8. Pide ayuda y delega.
    Pedir ayuda concreta y delegar algunas tareas (a amigos o profesionales) libera tiempo y energía para asumir otras actividades.

Referencias:

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