¿Qué vínculo existe entre esclerosis múltiple y depresión?

La depresión es un trastorno emocional que se puede derivar de distintos factores, como situaciones de estrés recurrentes o la afectación de determinadas funciones cerebrales. En el caso de la esclerosis múltiple, hay algunos síntomas que pueden alterar el estado de ánimo y, potencialmente, desencadenar episodios depresivos.

La depresión clínica o el trastorno depresivo mayor es una enfermedad común que afecta a una de cada cinco personas al largo de su vida. Generalmente, afecta a los sentimientos, pensamientos y comportamiento y puede causar una gran variedad de síntomas emocionales y físicos. Así, la depresión afecta a la vida diaria, dificultando las tareas cotidianas, rebajando la energía y el estado de ánimo.

Esclerosis múltiple y depresión ¿Qué la causa?

La depresión se considera uno de los síntomas más comunes de la EM y algunos estudios apuntan que la forma clínica de este trastorno es más frecuente en las personas con esclerosis múltiple que en el resto de la población.

Los factores desencadenantes que propician esta situación son diversos. Por un lado, el estrés o la dificultad para afrontar situaciones complicadas de forma continuada pueden derivar en alteraciones emocionales. Por eso, tanto los cambios en la rutina como los cambios físicos fruto de la EM pueden desembocar en episodios depresivos.

Por otro lado, la esclerosis múltiple en sí misma también puede llegar a causar depresión, dada su afectación a los neurotransmisores. En concreto, la debilitación de la mielina reduce la protección de los nervios que mandan señales al cerebro y esto puede repercutir en las sensaciones emocionales y el estado de ánimo.

Además, la depresión también puede ser consecuencia de los efectos secundarios de algunos medicamentos para los tratamientos de la Esclerosis múltiple, como los esteroides o el interferón.

¿Cómo detectar la depresión?

Los síntomas de la depresión clínica son muy variados y pueden afectar de forma diferente a cada persona. En general, los efectos más habituales son el sentimiento de tristeza, la dificultad para concentrarse o tomar decisiones, la pérdida de interés en cuestiones cotidianas o la alteración del apetito, entre otros.

Además de estos síntomas, hay otros como la fatiga o el dolor que coinciden con los de la esclerosis múltiple y dificultan la identificación de la depresión en personas con EM. Por eso, para detectar este tipo de trastorno hay que fijarse en actitudes particulares, como:

  • ¿Te has sentido mal en las últimas dos semanas?
  • ¿Has perdido el interés para hacer cosas que habitualmente te gustaba hacer?
  • ¿Notas alteraciones del sueño o del apetito?
  • ¿Tienes pensamientos negativos de forma continuada?
  • ¿Te aburres con mucha facilidad?

Si la respuesta a estas preguntas es positiva, es importante consultar a una persona profesional de la salud mental para determinar si se trata de depresión o de alguna otra alteración emocional.

¿Cómo abordar la depresión?

Cada persona vive la depresión de manera particular y, por eso, no hay un tratamiento infalible para este trastorno.

Una de las formas más populares es la psicoterapia, que ofrece una atención personalizada por parte de un profesional de la salud mental. Este acompañamiento puede ser muy beneficioso para reconstituir la estabilidad emocional, pero es importante encontrar la persona que genere más confianza a cada uno. Así, es probable que sea necesario visitar a más de un profesional hasta encontrar el que se adecue mejor a la situación personal.

Además de esta terapia, también se puede recurrir a los tratamientos farmacológicos, siempre bajo la prescripción de un profesional y evitando posibles interacciones con otros medicamentos que se estén tomando.

Formas de combatir la depresión

Más allá de todo esto, hay distintas estrategias que pueden contribuir a afrontar una depresión y evitar que derive en formas más graves. Algunos ejemplos son:

  • Reducir las situaciones de estrés y gestionar con más calma las tensiones inevitables. Se puede recurrir a ejercicios de respiración y meditación o prácticas relajantes como el yoga o el taichí.
  • Practicar ejercicio de forma regular para liberar endorfinas.
  • Mantener contacto social. Llamar a los amigos, pasar tiempo con la familia o unirse a grupos de apoyo o comunidades de personas con EM son muy buenas opciones para evitar el aislamiento.
  • Hacer un seguimiento de los sentimientos y de los factores estresantes en un diario o libreta.
  • Mantener el contacto con el equipo sanitario o psicológico que acompañe su tratamiento.
  • Evitar las substancias adictivas, como el tabaco o el alcohol.

 

La depresión es una enfermedad que puede afectar a cualquier persona en cualquier momento de la vida y es importante prestar atención a los síntomas para detectarla tan pronto como sea posible.

 

Referencias:

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