Qué es la espasticidad muscular y qué relación tiene con la EM

La espasticidad es un síntoma común de la esclerosis múltiple y afecta a distintos músculos del cuerpo, aumentando su rigidez o tensión.
Detrás de los movimientos más sencillos y cuotidianos se esconden las órdenes que el cerebro emite a través de señales nerviosas para que los músculos se muevan siguiendo la propia voluntad. El daño que la esclerosis múltiple provoca en la mielina compromete los nervios que controlan los movimientos y puede ocasionar espasticidad.
¿Qué es la espasticidad muscular?
La espasticidad se define como esa sensación de rigidez, pesadez o convulsión que afecta a las funciones musculares. Este síntoma habitual de la EM se puede manifestar con contracciones o con movimientos descontrolados. Generalmente, afecta las piernas, las ingles o los glúteos, aunque en algunos casos también se puede dar en los brazos o la espalda.
Hay dos tipos de espasticidad que afectan a las personas con EM:
Espasticidad flexora
Esta variante genera una tensión en las extremidades que las obliga a doblarse y provoca dificultades para poderlas estirar.
Espasticidad extensora
En este caso, se produce el efecto contrario. Es decir, la espasticidad tensa los músculos de manera que las extremidades se mantienen rectas y resulta complicado poderlas doblar.
Según el grado en que se manifiesta, la espasticidad puede ofrecer algunos beneficios. En los casos de músculos débiles, una determina rigidez en las piernas puede ayudar a caminar o mantenerse de pie durante un rato. Sin embargo, si este síntoma se produce con más severidad, requerirá un tratamiento específico para evitar el dolor o la aparición de complicaciones.
En este sentido, existen algunos factores que pueden contribuir a la presencia o al agravamiento de la espasticidad:
- Las temperaturas
- La humedad.
- Los movimientos y los cambios de posición bruscos.
- Las infecciones.
- La ropa ajustada.
Más allá de los efectos físicos, la espasticidad también puede alterar el bienestar emocional y la calidad de vida de las personas con EM. Cuando este síntoma aparece de manera contundente, puede repercutir en la vida laboral y las relaciones sociales, hasta el punto de derivar en ansiedad o depresión.
Causas de la espasticidad en la EM
Como hemos adelantado, el cerebro y los músculos trabajan conjuntamente para coordinar los movimientos a través de las órdenes que tensan y relajan estos tejidos. Estas indicaciones se emiten mediante señales nerviosas que, si se ven interrumpidas por las lesiones mielínicas de la esclerosis múltiple, pueden alterar el funcionamiento muscular.
De esta manera, si la función de relajación no se produce en el momento adecuado, el músculo afectado se queda rígido y presenta dificultades a la hora de moverlo. En algunas ocasiones, si una extremidad se mantiene en una posición fija de forma persistente, se puede hablar de contractura. Además, la alteración de las vías nerviosas también puede hacer que los músculos reciban demasiados mensajes y experimenten espasmos.
¿Cómo tratar la espasticidad muscular?
La forma de experimentar la espasticidad varía entre una persona y otra. Por eso, hay distintas formas de tratarla y es importante hacerlo de manera personalizada, con la ayuda de los profesionales sanitarios de referencia.
En general, los tratamientos para este síntoma incluyen ejercicios físicos y estiramientos, terapias acuáticas, aparatos ortopédicos o medicamentos.
Para encontrar el método que funcione mejor para cada persona, también es importante evaluar los factores desencadenantes o las afecciones subyacentes que pueden inducir a la espasticidad. En este sentido, los equipos médicos o de neurorrehabilitación examinan los efectos particulares que tiene este síntoma en cada persona.
Con este abordaje, la espasticidad muscular se puede controlar y se puede reducir el riesgo de que aparezcan complicaciones. De esta forma, las personas con EM pueden vivir más cómodamente, moverse con más libertad y sentirse más fuertes. Además, también reduce el esfuerzo de los movimientos y, por lo tanto, disminuye la fatiga y mejora la coordinación.
En cambio, si no se trata, la espasticidad puede provocar efectos graves como contracturas, inmovilizaciones o, incluso, úlceras por presión.
Por todo ello, es fundamental buscar el apoyo de los profesionales especializados en neurorrehabilitación para encontrar el tratamiento que se adapte mejor en cada caso.
Revisado por Noemí Martínez Lerín. Fisioterapeuta Núm. Col. 3673.
Referencias:
- Spasticity (stiffness). Multiple Sclerosis Association of America. Disponible en: https://mymsaa.org/ms-information/symptoms/spasticity/
- Spasticity and Multiple Sclerosis. National Multiple Sclerosis Society. Disponible en: https://www.nationalmssociety.org/es/understanding-ms/what-is-ms/ms-symptoms/spasticity
- Spasticity and spasms. Multiple Sclerosis Trust. Disponible en: https://mstrust.org.uk/a-z/spasticity-and-spasms
Debe iniciar sesión para comentar.
¿Tienes una cuenta? ¡Inicia sesión ahora!
¿No tienes una cuenta? ¡Regístrate ahora!