Síntomas de la esclerosis múltiple

La esclerosis múltiple tiene una gran variedad de síntomas, lo que dificulta el diagnóstico de la enfermedad. Cada persona puede tener síntomas diferentes que variarán en función del tipo de esclerosis múltiple que tenga y de las lesiones que le haya provocado la enfermedad. Estas lesiones pueden producirse en cualquier parte del sistema nervioso central, lo que provoca que sus manifestaciones también puedan ser múltiples.

Los síntomas de la esclerosis múltiple pueden ser muy diferentes. El tipo de síntoma y su evolución dependerá de la persona, de la localización de las lesiones y de si se trata de esclerosis múltiple remitente-recurrente o de una de las formas progresivas. Para cada síntoma existen distintos tipos de tratamientos.

Cada caso es único: los síntomas de esclerosis múltiple (EM) varían de una persona a otra y cada uno evolucionará de diferente manera en función del área dañada y de la capacidad de recuperación de su organismo.

Por otro lado, la manera en la que se presenten y evolucionen los síntomas dependerá del tipo de EM si es remitente-recurrente o alguna de las formas progresivas.

Signos de la esclerosis múltiple remitente-recurrente (EMRR)

Las personas que padecen EMRR sufrirán los síntomas en episodios o  brotes. Estos brotes pueden durar días, semanas e incluso meses, y variarán de un episodio a otro según la zona del sistema nervioso central dañada. Una vez transcurrido el periodo de inflamación aguda de los síntomas, estos suelen mejorar aunque pueden quedar secuelas.

Algunos de los síntomas que pueden aparecer durante los brotes son:

  • Problemas de visión: visión borrosa o doble, y dolor con los movimientos oculares.
  • Debilidad en las extremidades.
  • Adormecimiento u hormigueo de los brazos, piernas, tronco del cuerpo o la cara.
  • Dolor
  • Problemas de equilibrio
  • Incontinencia

Síntomas más frecuentes en las formas progresivas de esclerosis múltiple

En la EM primaria progresiva (EMPP) o EM secundaria progresiva (EMSP), los síntomas anteriormente mencionados, especialmente los relacionados con la fuerza motora y la destreza para caminar, aparecen de forma progresiva.

Los síntomas relacionados con el daño neurológico, aunque pueden aparecer desde el inicio, suelen darse a medida que la enfermedad avanza. Algunos de estos síntomas pueden ser espasmos, rigidez en los músculos (espasticidad), problemas de memoria o de concentración, sexuales e incontinencia urinaria, entre algunos de ellos.

Otro síntoma muy común en personas con esclerosis múltiple es la depresión, relacionada a menudo con el diagnóstico de la enfermedad. La fatiga, entendiéndola como un cansancio físico o mental excesivo, también es uno de los síntomas más comunes y molestos. Muy frecuentemente se agrava al final de la tarde y puede llegar a dificultar la actividad física o mental.

Todos los síntomas de la esclerosis múltiple pueden ser leves o graves, breves o persistentes. Se puede producir un empeoramiento de los síntomas con los cambios de temperatura (especialmente con la actividad física, la fiebre y la luz solar) y el estrés.

Para abordar los síntomas existen diferentes tipos de tratamientos y la rehabilitación.

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