¿Cómo afectan los síntomas de esclerosis múltiple en mujeres?

Hay ciertos aspectos de la esclerosis múltiple que pueden variar ligeramente o impactar de forma particular a las mujeres.

La esclerosis múltiple es una enfermedad que se diagnostica más en mujeres que en hombres. Además, los efectos de la enfermedad pueden ser ligeramente distintos según el sexo de la persona y algunos de los síntomas (como los problemas menstruales o los relacionados con el embarazo) están directamente relacionados con el sexo.

La esclerosis múltiple (EM) es una condición neurológica crónica que afecta al sistema nervioso central. Aunque puede aparecer en cualquier momento de la vida adulta, se diagnostica con más frecuencia entre los 20 y los 40 años, y afecta al menos dos o tres veces más a mujeres que a hombres. Este dato no solo refleja una diferencia estadística, sino también una realidad compleja: las mujeres que conviven con EM pueden experimentar ciertos síntomas, momentos vitales y necesidades específicas que es importante visibilizar y comprender.

¿Por qué afecta más a mujeres?

Aunque todavía no se conocen las causas exactas de la EM, se cree que existe una combinación de factores genéticos, ambientales y virales que desencadenan una respuesta inmunitaria anómala. En el caso de las mujeres, los cambios hormonales parecen jugar un papel importante. La menstruación, el embarazo o la menopausia pueden influir en los brotes y en la intensidad de los síntomas, haciendo que la vivencia de la EM sea distinta en cada etapa de la vida.

Síntomas de esclerosis múltiple en mujeres. Los más comunes:

Los síntomas de la esclerosis múltiple pueden variar mucho de una persona a otra, pero algunas señales son especialmente frecuentes. Muchas mujeres notan problemas de visión, entumecimiento en distintas partes del cuerpo, fatiga intensa, debilidad muscular o dificultades para caminar. También son habituales los cambios cognitivos —como la dificultad para concentrarse o retener información— y los problemas emocionales, como la ansiedad o la depresión.

Además, es importante tener en cuenta cómo la EM puede afectar la salud sexual, la función de la vejiga o el tránsito intestinal, que en el caso de las mujeres pueden presentar características distintas debido a factores hormonales o anatómicos.

Etapas vitales: menstruación, embarazo y menopausia

  • Síntomas de esclerosis múltiple en mujeres durante la menstruación

En la semana previa a la menstruación, muchas mujeres notan un empeoramiento temporal de los síntomas. Esta variación puede estar relacionada con los niveles de estrógeno y progesterona, aunque se necesitan más estudios para comprender mejor este fenómeno.

  • Síntomas de esclerosis múltiple en mujeres durante el embarazo

Durante el embarazo, especialmente en el segundo y tercer trimestre, es frecuente que los brotes disminuyan. Se cree que esto se debe a cambios en el sistema inmunitario que favorecen la tolerancia materna al feto. Sin embargo, después del parto, los síntomas pueden reaparecer con más intensidad en los primeros meses. También es necesario adaptar el tratamiento, ya que algunos medicamentos para la EM no son seguros durante la gestación.

  • Síntomas de esclerosis múltiple en mujeres durante la menopausia

La menopausia puede suponer un nuevo reto. Algunas mujeres perciben un empeoramiento de los síntomas tras esta etapa, probablemente debido a la disminución de los niveles de estrógeno. Aun así, es difícil determinar si se debe al proceso hormonal o al propio curso de la EM. Un acompañamiento médico personalizado resulta clave en este momento.

Impacto emocional y acompañamiento

Más allá de los síntomas físicos, la EM puede tener un impacto profundo en la autoestima, el estado de ánimo o la forma de relacionarse con los demás. La incertidumbre, el miedo a la progresión o la necesidad de adaptar rutinas pueden generar angustia, especialmente en mujeres jóvenes que están construyendo su vida profesional o familiar.

Pedir apoyo no es signo de debilidad. Existen recursos psicológicos, grupos de apoyo y profesionales de referencia que pueden acompañar en cada etapa. Hablar con otras mujeres que también conviven con EM puede ayudar a romper el aislamiento y aportar herramientas útiles para el día a día.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico de la EM se basa en la observación de diferentes síntomas neurológicos en distintos momentos del tiempo, apoyado por pruebas como la resonancia magnética o el análisis del líquido cefalorraquídeo. Aunque no existe una cura, hoy en día hay múltiples tratamientos que ayudan a controlar los síntomas, reducir los brotes y mejorar la calidad de vida.

Además de los medicamentos, el abordaje integral de la EM incluye fisioterapia, terapia ocupacional, estrategias para conservar energía, una alimentación equilibrada y técnicas para manejar el estrés. Ajustar el tratamiento según las necesidades específicas de cada mujer es fundamental.

Vivir con EM siendo mujer

Cada mujer convive con la EM de forma distinta, y no hay una única forma de transitar esta condición. Lo importante es contar con información fiable, un equipo de profesionales que escuche y una red de apoyo que ayude a sostener los cambios del día a día.

La EM puede presentar retos, sí, pero también hay espacio para los proyectos, las relaciones, la actividad física, la maternidad o el trabajo. Con un diagnóstico precoz, un tratamiento adaptado y una actitud proactiva, muchas mujeres con EM pueden llevar una vida plena y significativa.

Descarga gratis la guía “La mujer y la esclerosis múltiple” de la Fundación Esclerosis Múltiple

Referencias:

Revisado por: Breogán Rodríguez Col·legi de Metges de Catalunya (colegiado nº50.763)

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