Vivienda adaptada: recomendaciones para mejorar la seguridad y autonomía de las personas con esclerosis múltiple

Adaptar el hogar es clave para garantizar seguridad, autonomía y bienestar cuando se convive con esclerosis múltiple. Contar con una vivienda adaptada y funcional ayuda a reducir riesgos, facilitar las actividades cotidianas y mejorar la calidad de vida, siempre desde una adaptación individualizada a cada persona y entorno.

Accesibilidad y seguridad en una vivienda adaptada

El entorno doméstico tiene un papel fundamental en la calidad de vida de las personas que conviven con esclerosis múltiple. A lo largo del tiempo, pueden aparecer cambios en las capacidades funcionales, como la pérdida de movilidad, pérdida de fuerza, disminución del equilibrio, o la coordinación, incluso aumento del nivel de fatiga que puede afectar al nivel de seguridad y autonomía en la realización de las tareas cotidianas en los diferentes espacios del entorno o del hogar.

Es recomendable suprimir barreras arquitectónicas, adaptar, modificar los espacios, redistribuir el mobiliario, o simplificar hábitos para facilitar la realización de las tareas en un espacio más seguro , reduciendo posibles riesgos a caídas y/o mejorando la comodidad para los cuidadores.

No existen soluciones universales. Las adaptaciones deben realizarse de forma individualizada, respondiendo a las necesidades específicas de cada persona o cuidador. Es importante, en todo el proceso de adaptación del entorno respetar las preferencias, circunstancias y decisiones propias.

  • Eliminar barreras y facilitar los desplazamientos en las viviendas adaptadas

Cuando se valora la seguridad y accesibilidad, uno de los criterios a tener en cuenta, es la supresión de barreras y/u obstáculos en el entorno o el hogar.

Se recomienda dejar los espacios de paso despejados, buena iluminación y una distribución funcional del mobiliario, para facilitar los desplazamientos, mejorar la seguridad en la realización de actividades de la vida diaria (AVD), disminuyendo, así el riesgo a caídas.

Aunque existen casas adaptadas para sillas de ruedas diseñadas con criterios de accesibilidad general, cada vivienda adaptada para personas con esclerosis múltiple debe ajustarse a las necesidades funcionales concretas, teniendo en cuenta síntomas como la fatiga o las alteraciones del equilibrio.

  • El baño

El baño es uno de los espacios donde se detectan, a medida que disminuye las capacidades funcionales, más dificultades en accesibilidad y pérdida de seguridad en la realización de las tareas de higiene, cuidado personal, baño y en ocasiones vestido, por lo tanto, es importante tener presente, la previsión y priorización en la adaptación del baño dentro de una vivienda adaptada.

Mejorar su accesibilidad permite mejorar el nivel de autonomía, o disminuir el nivel de asistencia de tercera persona en el cuidado, higiene personal, y baño, facilitando mayor seguridad en su ejecución.

Las adaptaciones se realizarán según las necesidades, circunstancias y posibilidades de la persona, de la familia, y/o del entorno.

Posibles adaptaciones para mejorar la seguridad y la autonomía en el baño:

  • Supresión de bañera: Fomentar la adaptación a ducha a nivel raso o plato de ducha eliminado desniveles o zócalos que requieran flexionar y levantar las piernas para salvar el obstáculo.
  • Medidas del plato de ducha:

Intentar que las dimensiones de la ducha sean las óptimas, preferiblemente amplias.

Tener en cuenta, también la presencia de otros obstáculos, como las mamparas que pueden dificultar igualmente el acceso, la maniobrabilidad y el uso de ayudas técnicas si fuese necesario.

  • Suelo antideslizante:

Se recomienda que las superficies sean antideslizantes, ya sea mediante materiales o baldosas antideslizantes, u otros productos como las alfombrillas antideslizantes, especialmente en casas adaptadas donde se prioriza la prevención de caídas.

  • Productos de apoyo de baño:

Incorporar el uso de productos de apoyo acorde a las capacidades y necesidades presentes, como, por ejemplo, un taburete o silla de ducha, la colocación de un asiento abatible, o incluso un asiento de obra, permiten realizar la actividad de ducha sentados reduciendo el riesgo a caídas y disminuyendo también el nivel de fatiga.

  • Pica del lavabo:

Según la posibilidad para mantenerse de pie o sentado en silla de ruedas, hay que tener presente la altura más adecuada para facilitar el acceso, no solo de la pica, sino también de los espejos, de los armarios y estanterías, para permitir un alcance autónomo de los productos necesarios para la higiene, un criterio fundamental en cualquier vivienda adaptada.

Se recomienda que la pica no tenga ni pedestal ni mobiliario inferior que interfiera en el acercamiento para personas con silla de ruedas. Disponer de espacio libre por debajo de la pica, facilita la realización de las actividades de higiene sentado, y permite colocar las piernas para su uso más cómodo.

A ser posible disponer de un espacio de maniobra, con un diámetro de 1’50m.

Tener en cuenta con la colocación de los espejos, que la parte inferior tenga una altura máxima de 90cm, para permitir que las personas sentadas, se puedan ver.

  • Grifería accesible, se recomienda:

    • grifos monomando, fáciles de accionar, mediante presión o palanca.
    • manetas largas y ergonómicas, que permiten su uso incluso con el antebrazo.
    • grifos con sensor, que evitan esfuerzos y reducen descuidos.
  • Inodoro, teniendo en cuenta:

    • una altura aproximada de 45 cm desde el suelo para facilitar sentarse y levantarse, según la altura de la persona, se puede beneficiar de algún producto de apoyo, como el alzaváter.
    • sí es posible, dejar un espacio de 0’80cm para el acercamiento lateral al WC, para facilitar las transferencias des de silla a WC.
    • la instalación de asideros laterales para mayor estabilidad, y ofrecer más apoyo.
    • sistemas de descarga con accionamiento electrónico o por sensor.
    • Sistemas o grifos extensibles para la higiene perianal.
  • Alcance al mobiliario y accesorios:

Se recomienda adaptar, reorganizar, reubicar muebles, toalleros, dispensadores e interruptores para facilitar el alcance, acceso y maniobrabilidad en los espacios.

La zona de alcance: altura comprendida entre 0’40m y 1’40m.

Buscar sistemas de apertura sencillos, sin necesidad de ejercer fuerza.

  • Puertas:

Optar por puertas de fácil apertura, preferiblemente correderas, que faciliten el acceso y eviten maniobras complejas.

Las puertas deben tener un ancho mínimo de 0’80m y se recomienda apertura para fuera, o correderas, especialmente en casas adaptadas para sillas de ruedas.

  • Barras/ asideras:

Colocar barras de apoyo de forma estratégica, por ejemplo:

    • junto al lavabo.
    • en la entrada y el interior de la ducha.
    • al lado del inodoro.
    • cerca de la puerta.

Las barras de apoyo deben estar a una altura entre 0’70 i 0’75m sobre el nivel del suelo, para permitir cogerse con fuerza en la transferencia al WC, o parar levantarse de la posición de sentado.

Hay barras de diferentes modelos y formas: fijas, abatibles…

Las adaptaciones, alturas deben ser individualizadas, según las capacidades presentes de la persona, para facilitar el apoyo y el alcance.

  • Dispositivos y medidas seguridad:

Incorporar un sistema de alerta en el baño, como alarmas o botones de emergencia, situados en un lugar accesible —preferiblemente cerca del suelo— para poder utilizarlos incluso sin incorporarse.

Eliminar obstáculos y mejorar la iluminación, retirando alfombrillas sueltas, utilizando suelos antideslizantes.

Asegurar una buena visibilidad para reducir riesgos.

Optimizar los espacios para facilitar la maniobrabilidad en caso de utilizar productos de apoyo (andadores, sillas ruedas, sillas de ducha. Si es posible habilitar un espacio de 1’50m un diámetro, un estándar habitual en casas adaptadas que buscan garantizar movilidad segura.

Las adaptaciones en el entorno, en este caso, en el baño, mejoran el nivel de seguridad para realizar las actividades de cuidado personal, potenciando la participación y autonomía de la persona con EM.

Según la capacidad funcional de la persona, será necesario la supervisión y asistencia de una tercera persona en la realización de las actividades diarias, como el baño, especialmente si existe riesgo de caída.

  • Cuidar la ergonomía en el día a día

La ergonomía en el hogar va más allá del equipamiento. Implica organizar las tareas, alternar actividad y descanso, priorizar lo importante y delegar cuando sea necesario. Si teletrabajas puedes adaptar los espacios para hacerlo de manera cómoda.

Cuidar la higiene postural y adaptar la forma de realizar las tareas ayuda a reducir el esfuerzo físico y a prevenir sobrecargas.

En la cocina o en las tareas domésticas, reorganizar los espacios para evitar agacharse o estirarse en exceso, elevar la altura de sofás y sillas para facilitar incorporarse, o utilizar herramientas que reduzcan la flexión y el peso, contribuye a conservar energía y a minimizar la fatiga.

  • Ayudas técnicas y apoyos puntuales:

La introducción de ayudas técnicas mejora el nivel de autonomía y seguridad, y en otros casos puede ayudar a disminuir el nivel de asistencia por parte de tercera persona, evitando la sobrecarga del cuidador.

La aceptación y la incorporación de estas ayudas técnicas debe facilitar el día a día, proporcionando mayor nivel de seguridad y autonomía.

Se recomienda consultar con los profesionales especializados, para determinar qué adaptaciones o productos son los más adecuados, cuáles son los usos o en qué frecuencia se recomienda utilizarlos. Deben ajustarse y responder a las necesidades individuales de cada persona, cuidador y entorno.

  • Seguridad, comodidad y bienestar emocional

Adaptar el hogar no solo tiene un impacto físico, sino también emocional. Una vivienda adaptada facilita la participación y autonomía en las tareas y actividades diarias, reforzando la seguridad, autoestima, el sentido de eficacia y control sobre el entorno.

El hogar debe seguir siendo un espacio cómodo, seguro, y ergonómico.

Las adaptaciones que se van realizando en el entorno, la introducción de las ayudas técnicas, el cambio de hábitos, …entre otras medidas forman parte de un proceso de aceptación y toma de conciencia sobre el autocuidado, que junto el asesoramiento profesional y el acompañamiento emocional, permiten un abordaje integral, contribuyendo a una mejora en la calidad de vida tanto de la persona con esclerosis múltiple como de su entorno cercano.

Si tienes dudas sobre cómo convertir tu hogar en una vivienda adaptada, es recomendable contar con asesoramiento profesional especializado para valorar qué cambios son prioritarios y cómo implementarlos de forma segura.

Referencias:

Cuidados de un pacientes con esclerosis múltiple. Cuidados y consejos

Cómo cuidar a una persona con esclerosis múltiple en casa

Conectando Pacientes | Consejos sobre ergonomía en el hogar para pacientes con esclerosis múltiple

7 Consejos para Tener Baños Adaptados para Personas Mayores | Stannah

Artículo revisado por: Mònica Gotsens Terapeuta Ocupacional del Centre Neurorehabilitador de Lleida

1 comentario

  1. Maribel San Martin dice:

    Donde pedir la gran invalidez?

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